Buscadoras del colectivo “Buscando tus pasos” encontraron cuerpos calcinados y cercenados dentro de fosas clandestinas en el rancho Rosita en Reynosa.
De acuerdo con la información de la agrupación, los peritos de la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de Tamaulipas recolectaron seis torsos completos con mutilación de los brazos. Del primer análisis se determinó que cuatro son hombres y dos mujeres.
El primer reporte forense de las observaciones de los cadáveres registra diversos tatuajes en un par de masculinos y una femenina. Los otros tres cuerpos no tenían ninguna marca en la piel.
Más tarde en un comunicado, la FGJ informó que, los restos humanos “pudieran corresponder a 6 personas del sexo masculino y 4 del sexo femenino”.
“Fueron traslados conforme a los Protocolos de Identificación Humana y trato digno de cadáveres al Servicio Médico Forense para su análisis multidisciplinario por peritos en Antropología, Medicina, Odontología y Genética, quienes determinarán científicamente el número de individuos, sexo, causa de muerte y practicarán las pruebas periciales que permitan su identificación y las líneas de investigación a seguir”, comentó.
El hallazgo del rancho con cuerpos y fosas está vinculado a la búsqueda de Samantha Jael Carmona González, quien desapareció el miércoles 5 de marzo alrededor de las 22:00 horas en Reynosa.
La mujer tiene 34 años es de piel blanca, ojos color miel y mide un metro con 60 centímetros de estatura. En la cadera tiene un tatuaje de mariposas.
El último contacto de su familia fue el jueves 6 de marzo a las 4:00 horas. Desde entonces y hasta ahora se desconoce su paradero.
El colectivo reúne a 18 agrupaciones en Tamaulipas en casos de larga data y recientes.
En marzo, las buscadoras denunciaron el hallazgo de un horno crematorio en un predio cercano al ejido La Retama. Dicho hallazgo provocó una polémica derivada de un comunicado de la Fiscalía General de Justicia tamaulipeca.
“No nada más lo observamos nosotros, lo observa la Comisión Estatal, lo observa la Fiscalía de Tamaulipas que nos acompañaba, los investigadores y Guardia Nacional. O sea, todos observamos lo mismo, que era una situación pues para nosotros como madres buscadoras irregular”, dijo una de las personas entrevistadas.
Posterior a la denuncia pública, Jorge Fuentes, propietario de la funeraria Shaddai, dio una rueda de prensa para anunciar que el horno crematorio era suyo.
“Yo tenía ese crematorio en otro lugar, pero me lo pidieron, por eso compré el terreno en La Retama y en diciembre comenzamos a instalar el horno que no había sido usado y que no podría usarse porque estaba desarmado. Cuando me entero de que el colectivo dio a conocer que era clandestino, acudía a la Fiscalía para acreditar la propiedad tanto del predio como del crematorio, al salir me dirigí al terreno y encontré que personal de la Fiscalía se estaba llevando el horno y elementos del Ejército Mexicano me impidieron el paso y se negaron a que les explicara que el crematorio contaba con permisos”, relató Jorge Fuentes.
Con información de Elefante Blanco
Con información de: Animal político.