Ha transcurrido una semana desde el fuerte terremoto de magnitud 7.7 que sacudió el centro-norte de Birmania (Myanmar), dejando destrucción a su paso. Las cifras detallan que al menos 3 mil personas han fallecido y cerca de 5 mil han resultado heridas, mientras centenares siguen desaparecidas. Al mismo tiempo, las condiciones de calor, las lluvias y la insalubridad amenazan a miles de personas sin hogar.
Ante la falta de ayuda y el impacto de la temporada de “verano” este mes, lo que implica temperaturas de hasta 40 grados con lluvias monzónicas, hace que las zonas más impactadas por el fenómeno continúen en una grave situación de precariedad.
"Solo el 10 %" de las zonas de Birmania afectadas por el terremoto "están cubiertas por la ayuda humanitaria", calcula el periodista Mratt Kyaw Thu, refugiado en España desde el golpe de 2021, en una conversación la víspera con EFE.
"La gente sigue bajo los escombros. Por eso, si caminas por la ciudad, puedes sentir el olor de los cadáveres. Todavía están allí", afirmó Mratt.
Las fotos, vídeos y datos que recibe de "miles" de personas le indican que en las áreas afectadas "el primer problema" es "sobrevivir".
La jefa adjunta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Birmania (Myanmar), Elene Vuolo, dijo a EFE que existe "un riesgo muy alto de brotes de cólera" por el daño en el sistema de saneamiento y la falta de acceso a agua potable, agravado por las altas temperaturas.
Solo en Mandalay, una de las ciudades más afectadas por el terremoto, alrededor de 9 mil personas sin hogar se han asentado en albergues improvisados o refugios temporales establecidos por organizaciones humanitarias, dicen a EFE fuentes sobre el terreno.
La Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU estimó en su último boletín que el terremoto ha afectado a más de 17 millones de personas en 57 de los 330 municipios de un país de unos 54 millones de habitantes.
La junta militar birmana, que detenta el poder desde el golpe de Estado de 2021, elevó ayer a 3 mil 85 los muertos, 4 mil 715 los heridos y 341 los desaparecidos, mientras continúa la búsqueda de supervivientes.
Mientras, el jefe de la junta, Min Aung Hlaing, asiste este viernes a un foro regional en Bangkok, uno de los escasos viajes al extranjero del líder golpista, a excepción de países como Rusia y China, que proveen de armas e inversiones a una Birmania aislada internacionalmente desde el golpe.
Min Aung Hlaing participa en el foro de cooperación económica y técnica (BIMSTEC), con entre otros el primer ministro indio, Narendra Modi, y el jefe del Gobierno interino de Bangladés, el nobel de la paz Muhammad Yunus.
Birmania se encuentra sumida en la semianarquía y el conflicto desde la asonada, que agudizó la guerra de guerrillas que sufre el país desde hace décadas, con el Ejército acusado por la oposición democrática de haber continuado los bombardeos tras el sismo.
Antes de viajar a Bangkok, Min Aung Hlaing anunció una tregua de tres semanas para facilitar la ayuda humanitaria, mientras la oposición, la ONU y ONG piden al régimen castrense que no la utilice como "arma de guerra" y permita el acceso y su entrega a zonas bajo dominio de grupos rebeldes.
Con información de Informador.mx