La composicionalidad, o la capacidad de combinar elementos significativos en estructuras significativas más amplias, es la mayor característica que define el lenguaje humano. La composicionalidad puede ser trivial, es decir, cuando el significado de una combinación es la suma del significado de sus partes, o no trivial, cuando uno de los elementos modifica el significado del otro.
El portal Science cita la expresión "cocinero alto" como ejemplo de combinación trivial, ya que describe a alguien que es a la vez alto y cocinero. Sin embargo, un "buen cocinero" no significa que se trate de un individuo bueno y cocinero: podría ser bueno cocinando, pero un desastre en otras áreas, como, por ejemplo, la conducción de coches. Esta combinación de palabras genera un nuevo significado, por lo que se catalogaría como "no trivial".
Hasta hace poco, se consideraba que la composicionalidad no trivial era una capacidad exclusivamente humana. Sin embargo, ahora se ha documentado por primera vez en el comportamiento del bonobo, también llamado chimpancé pigmeo, uno de los primates homínidos con los cuales compartimos un ancestro común.
Estos simios pueden combinar varios tipos de llamadas para construir frases en las que una vocalización modifica el significado de otra, generando de este modo composiciones no triviales, descubrió un estudio publicado esta semana.
Para averiguar si los bonobos eran capaces de construir combinaciones no triviales, Mélissa Berthet, investigadora de la Universidad de Zúrich, pasó ocho meses grabando cada vocalización y las respuestas a esta en grupos de ejemplares salvajes de la Reserva Bonobo Kokolopori, en la República Democrática del Congo.
En total, confeccionó una lista de unos 300 parámetros contextuales usados en cada vocalización, como quién la hacía, qué estaban haciendo los bonobos en ese momento, cómo respondían otros ejemplares e incluso cómo era el clima.
Finalmente, Berthet comenzó a comprender algo de lo que los simios estaban comunicando: "Ves una vocalización y luego todos se mueven", señaló.
Berthet registró 700 vocalizaciones, muchas de las cuales eran combinaciones de dos llamadas distintas, como "silbido y pío" o "ulular agudo y ulular grave". Para comprobar si los animales creaban nuevos significados a partir de estas combinaciones, los investigadores analizaron estadísticamente el contexto en el que surgían estas vocalizaciones y elaboraron un 'diccionario' de varios tipos de ellas.
Tres de estas combinaciones se destacaron: sus significados parecían ir más allá de lo que se esperaría simplemente sumando los significados de dos llamadas constituyentes, lo que indicó que eran ejemplos de composicionalidad no trivial.
Los hallazgos sugieren que los bonobos poseen un precursor de la capacidad humana para combinar unidades lingüísticas y crear nuevos significados, algo que heredaron de nuestro ancestro común hace unos 7 millones de años, explicó el autor principal del estudio, Simon Townsend.
Con información de: Actualidad.rt